En un mundo cada vez más digitalizado, las monedas de los bancos centrales entran en escena como una alternativa moderna al efectivo.
Las CBDCs (Central Bank Digital Currencies) representan la versión digital de la moneda oficial de un país, emitida y controlada directamente por su banco central. A diferencia de las criptomonedas, que son descentralizadas y volátiles, o del dinero electrónico tradicional, que constituye un pasivo de bancos privados, las CBDCs son un pasivo del banco central y mantienen el mismo valor que el dinero físico.
Su función esencial es actualizar la infraestructura de pagos y asegurar la estabilidad monetaria ante el auge de sistemas no regulados. Además, prometen reducir costes de intermediación y mejorar la trazabilidad de las transacciones.
Existen tres enfoques principales de CBDC, cada uno orientado a distintos usuarios y objetivos:
Para finales de 2025, 137 países han iniciado proyectos de CBDC, cubriendo el 98% del PIB mundial. De ellos:
El valor de las transacciones globales con CBDC se estima en $213 mil millones para finales de 2025, frente a $100 mil millones en 2023. La inversión en infraestructura y regulación alcanzó los $5.6 mil millones, un aumento del 25% respecto al año anterior.
El Banco Central Europeo avanza hacia un euro digital, con el Consejo del BCE decidiendo continuar su desarrollo en octubre de 2025.
Los bancos centrales encuentran múltiples razones para explorar y lanzar sus propias monedas digitales:
Entre los beneficios más destacados se encuentran los pagos instantáneos y globales, la resiliencia de los sistemas de pago ante caídas de infraestructuras privadas y la posibilidad de automatizar pagos mediante contratos inteligentes.
Pese a sus ventajas, las CBDCs enfrentan retos importantes:
El 75% de las jurisdicciones ya cuenta con marcos de privacidad y protección de datos específicos para CBDC. No obstante, queda pendiente armonizar regulaciones y estándares entre distintos países.
El recorrido de las CBDCs ya acumula ejemplos concretos:
En 2020, las Bahamas lanzaron el Sand Dollar, pionero en CBDC minorista. En 2021, Nigeria presentó la e-Naira, enfocada en inclusión y pagos digitales. China desarrolla su e-CNY con pruebas públicas amplias, mientras Jamaica opera el JAM-DEX con éxito.
En Europa, el proyecto de euro digital suma investigación y pilotos regionales, con miras a una posible implementación en los próximos años.
El impulso de las CBDCs parece imparable. De la teoría se ha pasado a la experimentación masiva y a lanzamientos limitados. En el horizonte:
- Innovaciones programables e integración con finanzas descentralizadas (DeFi).
- Modelos multi-CBDC para pagos transfronterizos sin fricciones.
- Desarrollo de soluciones offline para conectar áreas rurales.
- Colaboración internacional para establecer estándares comunes.
En definitiva, las CBDCs prometen transformar el dinero tal y como lo conocemos, ofreciendo alternativas más seguras, inclusivas y eficientes. Su éxito dependerá de la colaboración entre bancos centrales, reguladores, empresas tecnológicas y usuarios, construyendo un ecosistema financiero digital robusto y confiable.
Referencias